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22 de gener 2023

El Cementiri de Teresa



A principis del segle XX, els humils habitants del petit poble lleidatà de Bausen, a plena Vall d'Aran, procuraven portar una vida normal, sense grans ensurts.

Aleshores, els cognoms als pobles de muntanya no importaven; el que sí que importava era el nom de la casa a què pertanyies. Entre elles hi havia la casa Doceta i la casa Belana, que acabarien emparentades, donant lloc a la història que ens ocupa.

Una adolescent Teresa, pertanyent a la casa Doceta, es va enamorar de Sisco, fill de la casa Belana. Com molts joves de l´Espanya rural de l´època, estaven units per llaços familiars. Eren cosins, però això no va ser impediment per seguir amb la seva història d'amor, fins que un dia van decidir formalitzar la relació.

La parella es volia casar per l'Església, però pel seu parentiu havien d'obtenir una dispensa canònica que costava diners. Els joves, d'origen humil, no la van pagar. Alguns diuen que perquè no tenien diners, altres que perquè no van voler. El cas és que no van passar per la vicària, però sí que van iniciar una vida en comú. Van tenir dos fills, Cándido i Valerosa i tot anava bé fins que la Teresa mor prematurament a causa d'una pneumònia el 10 de maig del 1916. I és arran de la seva mort quan comença a néixer la història de la Teresa.

Sisco volia enterrar la seva estimada Teresa al cementiri del poble, però el capellà li va negar donar-li sepultura en un lloc sagrat perquè era una "pecadora" que havia tingut fills sense estar casada. A falta d'un recinte civil al cementiri de Bausen la solució era fer un simple forat al mig del bosc. Però els veïns volien per a Teresa una estada digna, així que tots es van posar a treballar i, pedra a pedra, es van passar tota la nit aixecant els murs del que passaria a la història com el “El cementiri de Teresa”, el més petit d´Espanya. Un petit cementiri d'uns 10x10 metres, amb la seva cancel·la d'entrada al voltant d'una acàcia i, als peus, la tomba de Teresa on es poden llegir dues dedicatòries: "Recuerdo a mi querida Teresa que murió el 10 de mayo de 1916 a la edad de 33 años" i "A nuestra querida madre".

15 de gener 2023

Afusellaments a la plaça de toros de Badajoz - Autor: Martí Bas i Blasi (1910-1966) - MNAC

Crònica d’uns fets pels quals el general Yagüe era conegut com “el carnisser de Badajoz”. Aleshores la ciutat de Badajoz tenia uns 41.000 habitants i les estimacions d’assassinats el 14 d’agost de 1936 arriben a les 4.000 persones, és a dir, un 10% de la població. 
 

15 de desembre 2021

Sant Jaume de Toloriu i la història del tresor de Moctezuma


 En esta antigua iglesia que actualmente solo se utiliza para actos culturales del pueblo, contrajo matrimonio Juan de Grau, barón de Toloriu, con la  princesa azteca Xipaguazin Moctezuma. 

Juan de Grau se embarcó hacia el Nuevo Mundo con Hernán Cortés y que, una vez efectuada la conquista, buscando su media naranja entre la realeza local, se casó con la princesa Xipaguazin Moctezuma hija del emperador azteca Moctezuma, este tuvo diecinueve hijos de diversas mujeres, y Xipaguazin era una de sus herederas; Xipaguazin fué rebautizada por el barón como María. 

La princesa se embarcó con don Juan de Grau a Toloriu, acompañada por uno de sus hermanos y un séquito de asistentes que llenó la Casa Vima, entonces propiedad de la familia del barón.  Años más tarde, y uno antes de abandonar este mundo, la princesa tuvo un hijo que fue bautizado el 17 de mayo de 1536; el niño era un mestizo canónico, encarnaba la síntesis de las razas y también la de los títulos, privilegio que lo hizo poseedor de este potente e inconcebible nombre: Juan Pedro de Grau y Moctezuma, barón de Toloriu y emperador legítimo de México. Justamente aquí, en la palabra "legítimo", comienza este enredo que pronto cumplirá quinientos años. La hija de Moctezuma murió el 10 de enero de 1537 y fue enterrada en la parroquia del pueblo; meses antes, probablemente ofuscada de tanta melancolía, había tomado la precaución de enterrar sus bienes en algún sitio alrededor de la Casa Vima.

 En 1934, un grupo de aventureros alemanes compró, por 3.000 pesetas de entonces, todas las tierras que había alrededor de una gran masía. La propiedad comenzaba a las afueras de Toloriu y llegaba más allá del camino a Querforadat, dos poblaciones que están al pie de la sierra del Cadí, en la Cerdanya catalana, muy cerca de la frontera francesa. Esta masía, que hasta hoy se llama Casa Vima, ha sido durante siglos objeto de un considerable número de especulaciones y la ilusión de una variada fauna de cazadores de tesoros, como ese grupo de aventureros alemanes que llegó hasta ahí, armado con palas y zapapicos, y el objetivo impostergable de desenterrar el tesoro de Moctezuma. 

La historia del tesoro del emperador azteca enterrado en un pueblo perdido en el norte de España parece un cuento; durante quinientos años, sus pormenores han dado tumbos, de boca en boca, por toda la región, y quien se acerque hoy a Toloriu, ese misterioso pueblo de 14 habitantes que está encaramado en una montaña, se encontrará con una placa, puesta en el portal de la iglesia, donde dice que la princesa Xipaguazin Moctezuma, hija del emperador mexicano y esposa de Juan de Grau, barón de Toloriu, murió en el año 1537. Por si esto fuera poco, la placa está escrita en francés, firmada por los Caballeros de la orden de la corona azteca de Francia y por un tal Chevalier L. Vidal  Pradal de Mir, que es, al parecer, uno de los heterónimos de SMI príncipe Guillermo III de Grau-Moctezuma, descendiente del barón de Toloriu, que en los años sesenta del siglo veinte hizo su agosto en Barcelona vendiendo títulos nobiliarios y condecoraciones de la corona azteca a la gente que deseaba, y podía pagarse, un sitio en la realeza. Guillermo III de Grau-Moctezuma otorgaba, a cambio de una suma considerable de dinero, diplomas, condecoraciones, marquesados y ducados de la "Soberana e Imperial Orden de la Corona Azteca". En 1960, otorgó al jurista José Castán Tobeñas la condecoración de "Caballero del gran collar" de la soberana e imperial orden que él representaba. Castán era entonces presidente del Tribunal Supremo y, según cuenta Antonio Serrano González en su libro "Un día en la vida de José Castán Tobeñas" (Universitat de Valencia, 2001), el connotado jurista recibió la condecoración en su despacho de manos del príncipe Guillermo III.  Serrano González concluye este episodio, que aparece en la página 59, haciendo notar que esta condecoración ha sido extirpada del listado oficial de condecoraciones que Castán Tobeñas recibió a lo largo de su vida. Lo mismo ha pasado con el resto de los condecorados: duques y marqueses que fueron investidos por el escurridizo príncipe han ido borrando de su historial cualquier contacto con la realeza azteca, con la excepción del jurista y repostero Ramón March, que en 1974, en un acto que se acercaba peligrosamente al jolgorio, recibió, aunque en realidad debe de haberla comprado, la condecoración de "Pastelero de honor de la corona azteca". A partir de ese año, la historia de SMI el príncipe Grau-Moctezuma comienza a disolverse en una cadena de fraudes cada vez más vulgares y oscuros, que no tenían ya ni el glamour ni la pátina de sus chapuzas soberanas e imperiales. Su último rastro aparece en los archivos de la orden del Temple, esa institución que, al parecer, nunca le quitó el ojo de encima. En el capítulo correspondiente a Inglaterra y Gales hay una línea que dice lo siguiente: "Grau-Moctezuma, para evitar su arresto en España, huyó a Andorra. Se le acusaba de vender falsos títulos nobiliarios".

El Cementiri de Teresa


A principios del siglo XX, los humildes habitantes del pequeño pueblo leridano de Bausen, en pleno Valle de Arán, procuraban llevar una vida normal, sin grandes sobresaltos.

En aquel entonces, los apellidos en los pueblos de montaña no importaban; lo que sí importaba era el nombre de la casa a la que pertenecías. Entre ellas estaban la casa Doceta y la casa Belana, que acabarían emparentadas, dando lugar a la historia que nos ocupa.

Una adolescente Teresa, perteneciente a la casa Doceta, se enamoró de Sisco, hijo de la casa Belana. Como muchos jóvenes de la España rural de la época, estaban unidos por lazos familiares. Eran primos, pero esto no fue impedimento para seguir con su historia de amor, hasta que un día decidieron formalizar su relación. 

La pareja quería casarse por la Iglesia, pero por su parentesco debían obtener una dispensa canónica que costaba dinero. Los jóvenes, de origen humilde, no la pagaron. Algunos dicen que porque no tenían dinero, otros que porque no quisieron. El caso es que no pasaron por la vicaria, pero sí que iniciaron una vida en común. Tuvieron dos hijos, Cándido y Valerosa y todo iba bien hasta que Teresa muere prematuramente a causa de una neumonía el 10 de mayo de 1916. Y es a raíz de su muerte cuando empieza a nacer la historia de Teresa. 

Sisco quería enterrar a su amada Teresa en el cementerio del pueblo, pero el cura le negó darle sepultura en lugar sagrado porque era una "pecadora" que había tenido hijos sin estar casada. A falta de un recinto civil en el cementerio de Bausen la solución era hacer un simple agujero en medio del bosque. Pero los vecinos querían para Teresa una morada digna, así que todos se pusieron a trabajar y, piedra a piedra, se pasaron toda la noche levantando los muros de lo que pasaría a la historia como el "El cementiri de Teresa", el más pequeño de España. Un pequeño cementerio de unos 10x10 metros, con su cancela de entrada en torno a una acacia y, a sus pies, la tumba de Teresa en la que se puede leer dos dedicatorias: "Recuerdo a mi querida Teresa que murió el 10 de mayo de 1916 a la edad de 33 años" y "A nuestra querida madre".


14 de desembre 2021

Plaça de Sant Felip Neri, un lloc on les pedres parlen


Aquesta plaça, amagada entre els carrerons del Barri Gòtic, emociona per la seva bellesa serena i per la seva història. La plaça de Sant Felip Neri és una joia de difícil accés, però que recompensa aquell que la troba. Presidida per una encantadora font i dominada per una església barroca, la plaça és un lloc viu on les pedres parlen.

El 30 de gener de 1938 era diumenge. Aquest dia van succeir dos dels bombardejos que es recorden com els més sanguinaris rebuts fins aleshores dels franquistes.

Aquell diumenge, a les 9 del matí, l'Aviació Legionària Italiana, aliada de Franco, procedent de Mallorca amb 6 avions Savoia Marcheti s79 va començar l'atac que avui ens recorden les parets d'aquest lloc.

Aquell dia es van llençar bombes sobre la zona portuària, l'Eixample, la Barceloneta i el Casc Antic. El Barri Gòtic va ser el més castigat amb destrosses per les bombes al voltant de la Catedral, la Plaça Nova i algun edifici de Sant Domènec del Call.

El pitjor episodi va passar al soterrani de l'església convent de Sant Felip Neri.

L'edifici estava a càrrec de la Generalitat després que els capellans abandonessin el lloc per por, com molts altres religiosos de Barcelona. L'església va quedar com a magatzem de mobles i obres d'art i el convent com a refugi de nens de zones ocupades per les tropes franquistes.

La bomba va entrar i va impactar al terra de l'església i aquest es va enfonsar. Allí estaven amagats uns 30 nens pensant que seria un lloc segur, van morir tots.

Tocades les 11 del matí, els serveis assistencials estaven treien runes del lloc quan 9 avions van bombardejar novament la plaça.

Aquest episodi va acabar amb 42 persones mortes a Sant Felip Neri, 30 d'ells nens.

Aquests fets van canviar l'estructura de la plaça sent l'inici de la plaça que avui dia coneixem. Només va quedar dreta la façana i part de l'estructura de l'església amb les marques que avui dia podem veure.

La bella font octogonal és obra de Joaquim Ros de Ramis i originàriament estava coronada per una estatueta del sant que es va robar un any després de la inauguració de la plaça, el 1963. Es va substituir per una altra estàtua de bronze de Josep Miret, que també va ser robada. Des de llavors, el pilar de la font no té cap ornamentació.

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Esta plaza, escondida entre las callejuelas del Barri Gòtic, emociona por su belleza serena y por su historia. La plaza de Sant Felip Neri es una joya de difícil acceso, pero que recompensa a aquel que la encuentra. Presidida por una encantadora fuente y dominada por una iglesia barroca, la plaza es un sitio vivo donde las piedras hablan.

El 30 de enero de 1938 era domingo. Ese día sucedieron dos de los bombardeos que se recuerdan como los más sanguinarios recibidos hasta entonces de los franquistas.

Aquel domingo, a las 9 de la mañana, la Aviación Legionaria Italiana, aliada de Franco, procedente de Mallorca con 6 aviones Saboya Marcheti s79 empezó el ataque que hoy nos recuerdan las paredes de este lugar.

Ese día se lanzaron bombas sobre la zona portuaria, el Eixample, la Barceloneta y el Casc Antic. El Barrio Gótico fue el más castigado con destrozos por las bombas alrededor de la Catedral, la Plaza Nova y algún edificio de Sant Domènec del Call.

El peor episodio ocurrió en el sótano de la iglesia convento de San Felipe Neri.

El edificio estaba a cargo de la Generalitat después de que los curas abandonaran el lugar por miedo, como otros muchos religiosos de Barcelona. La iglesia quedó como almacén de muebles y obras de arte y el convento como refugio de niños de zonas ocupadas por las tropas franquistas.

La bomba entró e impactó en el suelo de la iglesia y éste se hundió. Allí estaban escondidos unos 30 niños pensando que sería un sitio seguro, murieron todos.

Pasadas las 11 de la mañana, los servicios asistenciales estaban sacando escombros del lugar cuando 9 aviones bombardearon de nuevo la plaza.

Este episodio acabó con 42 personas fallecidas en San Felipe Neri, 30 de ellos niños.

Estos hechos cambiaron la estructura de la plaza siendo el inicio de la plaza que hoy día conocemos. Sólo quedó en pie la fachada y parte de la estructura de la iglesia con las marcas que hoy en día podemos ver.

La bella fuente octogonal es obra de Joaquim Ros de Ramis y originariamente estaba coronada por una estatuilla del santo que se robó un año después de la inauguración de la plaza, en 1963. Se sustituyó por otra estatua de bronce de Josep Miret, que también fue robada. Desde entonces, el pilar de la fuente no tiene ornamentación alguna.